El polo Norte se sigue moviendo y ya ha atravesado el meridiano de Greenwich

El interior de la Tierra está en constante movimiento. En lo más profundo existe una gigantesca esfera metálica, compuesta por una aleación de hierro y níquel. Está formada por un núcleo externo, que se encuentra en estado líquido y que alcanza un radio de casi 3.400 kilómetros. Dentro de él hay un núcleo interno, sólido y de unos 1.200 kilómetros de radio, que se cree que gira ligeramente más rápido que el resto del planeta (fenómeno que se conoce como superrotación). De hecho, se sospecha que los movimientos de ambas esferas generan el campo magnético de la Tierra. Estos también parecen ser los responsables de que los polos se muevan, de que se inviertan o de que la intensidad del campo magnético cambie con el tiempo. Teniendo en cuenta todo esto, parece claro que la estabilidad que se percibe en la superficie es solo un espejismo.


Esta semana, un equipo internacional de científicos ha presentado la última actualización del Modelo Magnético Mundial, de nombre WMM2020, y que sucede a otro modelo publicado en febrero de este año. El WMM es un conjunto de simulaciones que establecen y predicen el estado del campo magnético del planeta y que son elaboradas por la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el British Geological Survey. Esta última entrega muestra que el polo norte magnético ha atravesado el meridiano de Greenwich y que se está desplazando hacia Siberia, después de dejar atrás Canadá, a una velocidad de unos 40 kilómetros por año.

El mapa de 2020 muestra la situación del polo norte magnético al noreste del meridiano de Greenwich. El modelo también muestra una «zona de apagón» alrededor de la cual las brújulas dejan de ser fiables y comienzan a fallar, a causa de la proximidad al polo norte.
Desde que los polos magnéticos fueron descubiertos en 1831, el polo norte se ha movido unos 2.250 kilómetros. Curiosamente, en los últimos 20 años, el polo norte se ha movido especialmente rápido, por causas que no se conocen: mientras que en el año 2000 se movía a unos 10 kilómetros por año, en las dos últimas décadas lo ha hecho a una velocidad media anual de 55 kilómetros.
A priori, estas variaciones no tienen ningún efecto que pueda percibirse a simple vista, más allá de que es necesario tenerlas en cuenta para calibrar los GPS o para renombrar algunas pistas de aeropuerto cuya designación depende de la orientación.
Lo interesante es que ahora mismo se desconoce si estos movimientos de los polos están relacionados con el debilitamiento que se está observando en el campo magnético del planeta, o si están anunciando una inversión magnética, en la que los polos norte y sur intercambiarán sus posiciones.
Los datos de las simulaciones han sido recogida por satélites y 160 puestos de observación terrestres. Los modelos se publican cada cinco años, pero en febrero de este año se decidió adelantar la actualización a causa de los rápidos cambios experimentados en el campo magnético. El modelo presentado esta semana describe cuál será la situación en 2020 si todo va como está previsto.

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